Daniel Tubío / Eduardo del Burgo

16/04/2010 – 15/05/2010
Sala A: Eduardo del Burgo, “Emulación binaria” (Fotografía analógica)
Sala B: Daniel Tubío, “Centro y Periferia” (Fotografía estenopeica)

Emulación Binaria
Ante las imágenes de Eduardo del Burgo ocurre ese extraño y reductivo fenómeno de la fotografía actual en donde todo resultado que sorprende por su precisión se atribuye a una suerte de manipulación digital, sin advertir que la fotografía todavía sigue dando esas y otras tantas opciones de trabajo, lógicamente, mediante la posesión de un conocimiento técnico elevado y una práctica rigurosa. En este caso claramente podríamos aplicar el histórico axioma del minimal art, que promulgó con insistencia: “lo que ves, es lo que es”. Y sin lugar a dudas, cuando uno se enfrenta a este conjunto de obras con estas consignas, no deja de sorprenderse de los resultados obtenidos por del Burgo en su elaborado homenaje al medio fotográfico, que vuelve a traer al plano de discusión las posibilidades que aún sigue ofreciendo el soporte fotográfico ante el avance de la intangible imagen digital. De este modo, la foto aparece aquí registrada a modo de espejo: la fotografía viéndose a si misma. El sujeto se desplaza, del Burgo instala como sujeto de su imagen el mismísimo medio utilizado para su generación. La foto de la foto, un buceo inverso, un recorrido hacia atrás en el proceso. La idea de organización de los elementos de la imagen por momentos aparece casi como una referencia a otros campos compositivos, como el de la música concreta -una estructura rítmica básica sobre la que se ensayan variaciones con una mínima cantidad de elementos: un objeto, dos tonos –, y por momentos construye paradojas visuales: el fotograma a modo de la unidad elemental de la imagen digital – el píxel- , los elementos de la película fotográfica como representación de una estructura binaria o de una matriz, o bien la imagen registrada en el orificio de arrastre de la película, la única parte del negativo que no tiene capacidad de plasmar la imagen.
Y en definitiva, lo que vemos es un prodigioso paseo por diversas experiencias sobre la imagen y su soporte, en donde cada obra expone un abanico de ideas en una impecable edición, donde nada sobra, nada se repite, y donde sólo vemos ese resultado de la experiencia que bien podría dar, en un trabajo de edición menos riguroso, una interminable lista de ejemplos y variantes de cada experimentación. Un caso donde cada obra amplia y potencia el sentido del conjunto, sin perder sentido individual y sin sacrificar la posibilidad de funcionar aislada del resto, presentando un complejo juego interpretativo al espectador.
– Augusto Zanela

Centro y Periferia
CANON: El giro de la sombra se debe a que el entrecruzamiento tiene un punto que se prolonga con la sombra.
EXPLICACIÓN: La entrada de la luz en la curva es como el disparo de una flecha con un arco. La entrada de lo que viene de abajo es hacia arriba, la entrada de lo que viene de lo alto es hacia abajo. (…) Esto es porque a cierta distancia hay un punto que coincide con la luz; por lo tanto, la revolución de la sombra está en el interior.
– Mo Ti, filósofo chino (siglo V a. d. c.)
En fotografía la idea del orden está definida por los formatos. Deben ser rectangulares o cuadrados y mantener ciertas proporciones que se adapten a lo que creemos que es la visión humana. Una visión que a pesar de ser amplia y elíptica hemos adiestrado para sentirse cómoda en un marco ortogonal, tradicionalmente apaisado o clásicamente cuadrado. El centro representa eso: el orden, lo convencional, el mandato.
La periferia normalmente es excluida del campo en el recorte que propone el centro al definir el marco del encuadre. Sin embargo, cuando se la deja participar del juego, parecería ser en primera instancia, que la periferia intenta acomodarse a lo que el centro propone para tratar de ordenarse en función de él, aun cuando tiene, por si misma, cosas interesantes que ofrecer: una mirada sesgada, distinta, otro punto de vista. La periferia hace lo que puede.
Por otro lado, lo que sucede con la visión humana es interesante y paradójico. La visión periférica no tiene nitidez, ni demasiado color, es difusa, rica en ambigüedades y sólo le prestamos atención conciente cuando percibimos cambios -que podrían significar alguna clase de peligro- producidos fuera del centro, del campo visual definido. Y en el instante mismo en que algo nos sorprende en la periferia y dirigimos la vista hacia allí, automáticamente la convertimos en centro. Es inevitable.
La fotografía estenopeica puede liberar a la imagen fotográfica del orden central, darle otro lugar. Tal vez algún día podamos producir una transformación similar en nuestra visión de las cosas y dejar atrás el vano intento de acomodar la periferia para que se parezca al centro.
– Daniel Tubío, Buenos Aires, Abril 2010
NOTA: Las imágenes que producen las cámaras están registradas sobre película ILFORD Pan F plus, formato120 y realizadas simultáneamente en una sola toma para cada obra. El tamaño de los negativos es: 56 x 56 mm. la imagen “centro” y 58 x 290 mm. aproximadamente la imagen “periferia”. Las copias finales fueron hechas por el autor sobre papel blanco y negro base fibra y viradas al selenio. Se utilizó una AGFA Repromaster 1300 para ampliar los negativos. La Repromaster es una cámara de reproducción que puede ampliar o reducir originales opacos o transparentes. Hasta hace algunos años era un dispositivo indispensable en la industria gráfica y hoy se ha convertido en un caso más de desecho tecnológico debido al advenimiento de la digitalización de los sistemas de impresión.

www.eduardodelburgo.com
www.danieltubio.com