Laurie Czech: Bombones

24/04/2012 – 04/05/2012
Curaduría: Agustin Jais

Laurie Czech (Buenos Aires, 1986) estudió y trabajó en televisión, cine, publicidad y fotografía. En sus tiempos libres hace obras en video, fotografía, bordado, collage digital, pintura y otros soportes.
Bombones es su primera exposición individual.

NOTAS SOBRE BOMBONES
Por Agustín Jais

1.
Así la llamaban en el barrio: Juanita del montón. No porque hubiera un montón de Juanitas, sino por su colección de montones. Ninguna cosa le gustaba de a una. Ni de a dos ni de a tres. De “a muchas” para arriba. Ya de chica, a los siete años, se enfurecía porque eran sólo siete y quería tener más. Entonces sumaba los años de todos sus amigos: los cinco de Manuela, más los siete de Ramón, más los ocho de Susana, más los cuatro de Javier. Y los convertía en un montón. Y como para juntar un montón de años precisaba un montón de amigos, Juanita era la chica más amigable del barrio.
– Silvia Schujer, “Juanita del montón” (adaptación)

2.
El año es 1912. El dealer de libros antiguos Wilfrid M. Voynich adquiere una serie de manuscritos medievales en un lugar no develado de Europa. Entre ellos se encuentra un códex de pergamino de 234 páginas, escrito en un alfabeto desconocido. El manuscrito está profusamente ilustrado, con dibujos de plantas y patrones astronómicos, entre otros. Parece ser un trabajo científico de la Edad Media, pero su contenido es un completo misterio. Voynich lleva el manuscrito a los EEUU y comienza una campaña para descifrarlo. Cien años después, sin una sola palabra descifrada, el manuscrito escrito en la primera mitad del siglo XIV continúa siendo el enigma más elusivo del mundo de la criptografía.
– René Zandbergen, El Manuscrito Voynich (traducción propia)

3.
A fines del año pasado, Laurie Czech elaboró la serie “Prenditas”, que consistía en dibujar en acuarela y catalogar la prenda de indumentaria favorita de sus amigos y conocidos. Reunía el material a partir de un cuestionario intrincado que contemplaba una sección mitad técnico-científica, mitad obsesiva-compulsiva, enviado por Internet a los participantes#1. Laurie afirma que el proyecto era una máscara para rodear una de las preguntas del cuestionario: “¿Qué relación tenés conmigo?”, oculta entre el desborde puntilloso de preguntas sobre la prenda en cuestión. Y sin embargo, Prenditas no fue sólo una indagación sobre sus afectos, sino también su afirmación. En el camino, además, la obra significó la creación y simbolización de un mapeo, en el sentido de un orden lógico, una justificación alternativa al azar o el simple devenir para el estado de su sistema de vínculos. Crear, a través de un acto de amor, algo invisible y más grande que uno, en lo que confiar.

4.
Prenditas fue ante todo una serie de regalos, tan meticulosos como seriados. Para Laurie, hace falta regalar lindo, pero también regalar mucho#2.

5.
Ésta es la segunda vez que Laurie emprende Bombones: la tanda anterior alcanzó los 300 bombones antes de ser destruida, en julio de 2011. Esta vez hizo dos mil, y cuando decidió que las placas azules tenían la cantidad necesaria, se propuso completar con los sobrantes la superficie del vidrio. Finalmente sobró espacio para uno solo más. Y encontró uno caído en el suelo.

6.
En algún momento de la tarde, mientras bocetaba el póster, Laurie armó una fila con un bombón de cada tipo. Adivinó que eran 13, y los contó para comprobarlo. Y tuvo miedo. “Es de mala suerte”, dijo después. “Los números también son místicos”.
– ¿Y te pareció una situación mística?
– ¡La mística gobierna mi vida! ¡Flashée “me está bajando un código extraterrestre”!

7.
Algunos sistemas granulares, aunque compuestos por elementos muy diversos entre sí, presentan características macroscópicas constantes. Las montañas de sal, las dunas de Miramar: todas tienen la misma pendiente. ¿Qué ley gobierna la posición final de dos mil chinches arrojadas al piso? ¿La distribución de las estrellas? ¿La de las conchas de moluscos en la playa?
Entrecierro los ojos, veo sólo los bombones color rosa, y espero a leer.

8.
Azules y rosas de maternidad, Ellsworth Kelly, Michael Johansson, moldes del Once, galaxias.
A veces pienso en Bombones como un conlang pastiche, como la invención de un idioma nuevo a partir de signos alfabéticos prestados de otras lenguas. Otras veces, que no es más que una gran esteganografía, que Laurie nos está usando a todos para transmitirle un mensaje a alguien. Que la acumulación desmedida oculta un pequeño código, como si solo importara la posición de uno solo de esos bombones en cada placa, uno específico que alguien sabrá identificar. O, como propuso Gore, que uno de los bombones sea “real”… y tenga veneno.

9.
– .oiro’o bu’onai pei?
– la’u ma?

10.
Jamás alguien compró bombones para sí mismo.


Notas:
#1. En su casa de Lomas, Laurie solía responder encuestas por Internet, tarea por la que recibía puntos que podía canjear por una rifa por una computadora.
#2. Al momento de ser destruida, en marzo de 2012, la serie comprendía 70 cuestionarios y 40 dibujos.