Martín Lapalma. F.E.A.R.

15/06/2012 a 01/07/2012
Curaduría: Camille Cousin, Leandro Martínez Depietri, Luz Peuscovich, Manuela Trujillo, Martina Amiras

Esta es una serie que surge del encuentro entre un estado emocional que lucha por salir a flote y las frases de la canción F.E.A.R. de Ian Brown que llega para dotarla de un nombre. Lenguaje externo que se vuelve propio al darle voz a aquello que esperaba ser dicho.
Se trata de la primera producción de Martín Lapalma a su llegada a Buenos Aires en el año 2009 y se muestra hoy, por primera vez. ¿Casualidad o resultado de un largo proceso de decantación? ¿Asimilación de una etapa de desequilibrios? Lo nuevo, lo ajeno, la concreción de la idea y su materialización se ponen, sin duda, en juego. ¿Es esta la expresión de un proceso regulado de introspección o el a uir insostenible de un torrente de monstruos de Pandora?
Y el vértigo, ¿A quién no le entra el vértigo en la cima de la escalera?
¿Y qué hay en esa cima? Una guardilla de tres por tres, olor a pintura y ganas para juntar con pala.
Tierra nueva y tierra vieja, siempre removida, nunca infértil. El romanticismo del mítico Buenos Aires tanguero, del barrio y los guapos mezclado con el gusto del jazz por el desorden urbano y la melodía del trá co; el temor frente a la mirada indiferente del otro y la ciudad y el desarraigo y la pregunta por la trascendencia. El miedo, los miedos, el escudo, el refugio, el recuerdo, el no olvidar dan pie a un cuerpo en rebelión para crear.
Así, esta obra aspira a conciliar la vivencia con la idea romántica más pura y de esta pugna nace el germen de un nuevo imaginario.
Los grasmos de expresión gestual conviven con personajes, a veces amenazantes, totémicos, recortados por líneas negras, otras veces delineados por un puntillismo casi infantil, otras con sonrisas inquietantes que muestran los dientes y se diluyen en el fondo.
Enfrentados en aquella guardilla y ahora en esta sala abruman, saturan y luchan por su espacio; así en una dilución de jerarquía, lejos queda la ilusión de una respuesta y se sostiene la inquietud. La pregunta no por formulada pierde relevancia. La diversidad surge inevitable como un regurgite de sensaciones y re exiones espontáneas, de estados de ánimo. Parece urgente escupirlo todo en los lienzos y sumar también los engendros para metabolizarlos y exorcizarlos.
Artistas, personajes, mitos, frases y leyendas son caligra ados en cada obra como amuletos o talismanes contra el olvido y la pasividad.
La diversidad estilística de su obra es en sí misma fuerza vital. Diversidad que nunca desdibuja la identidad de Martín y que permite vislumbrar un universo de rasgos de expresivos en su modo más visceral. Identidad que se construye también desde sus miedos. Y que, como miedos, dejan abierta la pregunta por su superación. F.E.A.R. se expone en 2012 con plena vigencia.

– Leandro Martínez Depietri y Manuela Trujillo