Muchotrigo: Tecla

10/05/2012 a 06/06/2012
Muchotrigo (Maximiliano Ciovich y Darío Graschinsky, con la colaboración de Juan Pablo Berbery y Joaquin Rodriguez Althoff)
Curaduría: Laura Preger

El que llega a Tecla poco ve de la ciudad, detrás de las empalizadas de tablas, las defensas de arpillera, los andamios, las armazones metálicas, los puentes de madera colgados de cables o sostenidos por caballetes, las escaleras de mano, los terlices. A la pregunta: ¿Por qué se hace tan larga la construcción de Tecla?, los habitantes, sin dejar de levantar cubos, de bajar plomadas, de mover arriba abajo largas brochas responden: Para que no empiece la destrucción. E interrogados sobre si temen que apenas quitados los andamios la ciudad empiece a resquebrajarse y caiga en pedazos, añaden deprisa, en voz baja: No sólo la ciudad.
Si insatisfecho con la respuesta alguien pega el ojo en la rendija de una valla, ve grúas que suben otras grúas, armazones que cubren otros armazones, vigas que apuntalan otras vigas.
-¿Qué sentido tienen vuestras obras? -pregunta-. ¿Cuál es el fin de una ciudad en construcción sino una ciudad? ¿Dónde está el plano que seguís, el proyecto?
-Te lo mostraremos apenas termine la jornada; ahora no podemos interrumpir -responden.
El trabajo cesa al atardecer. Cae la noche sobre las obras. Es una noche estrellada.
-Éste es el proyecto -dicen.

(Las Ciudades Invisibles, Italo Calvino)

Para cuando llega Tecla a la sala de Matienschön, el proyecto ha sufrido un sinfín de mutaciones. Estas transformaciones previas pueden parecer invisibles al espectador: lo que ahora hay es una estructura de láminas metálicas. O nubes plateadas flotando a distinta altura.
Tecla es una estructura dinámica de la que también participan la luz, el sonido y el tiempo. Produce, inevitablemente, un corte temporal en la sala, altera su funcionamiento cotidiano para construir un espacio que recuerda las formas orgánicas de la naturaleza a través de elementos artificiales. A la vez, se trata de una obra que se mueve y se rehúsa a quedar fijada en un esquema prediseñado, habilitando a los artistas a realizar cambios en la misma durante la muestra.
Entrar en Tecla es entrar en la lógica del material y dejarse llevar por él, ir aprendiendo dónde tocar y cuánto tirar de las cuerdas para que las curvas se modifiquen. Lo que hace funcionar la maquinaria son ciertos motores persistentes: la certeza de que transformar el espacio transforma el habitar del mismo, de que la única manera de que funcione es poniéndola a prueba, investigando y descubriendo sus reacciones a través de la acción, confiando en la experiencia. Tecla se sostiene en la convicción y la expectativa de que, al tocar un instrumento, suene cada vez algo distinto y tenga la perfecta combinación entre proyección e imprevisibilidad.
Tecla es un proyecto de Muchotrigo, colectivo formado por Maximiliano Ciovich y Darío Graschinsky con Juan Pablo Berbery y Joaquin Rodriguez Althoffen. Todos ellos se conocen en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, donde surge su inquietud por las experiencias materiales en escala 1:1. Aseguran también sentirse fuertemente influenciados por artistas y arquitectos que juegan a imitar a la naturaleza, así como producir efectos y espacios dinámicos ante la percepción del espectador.

– Laura Preger