Paula Duró y Alejandro Sordi: Línea del sol.

20/05/2014 – 17/06/2014
Curaduría: Luz Peuscovich

Apolo, el dios sol, le regaló a Mercurio una varita mágica llamada Caduceo. Esta particular varita tenía el poder de reconciliar cualquier elemento en conflicto. Al recibirla, ansioso por ver cómo funcionaba, Mercurio la insertó entre dos serpientes que estaban luchando. Inmediatamente, éstas comenzaron a enrollarse simétricamente en espiral alrededor de ella.

Paula Duró y Ale Sordi son dos artistas que magnéticamente decidieron juntarse y dar un salto, enfrentarse, construyendo algo que para los dos es nuevo. El desafío fue doble, crear en vínculo y salir juntos de su disciplina habitual, la pintura, hacia el volumen y la instalación.

La escena que construyen en el espacio es la conjunción de determinados elementos simbólicos. Esa composición es como una pintura, pero viva en el espacio, habitable.

La muestra en su desarrollo tiene tres niveles, el primero vinculado a un nivel de funcionamiento de la mente, composición de ideas y puesta en común. El segundo es el de articulación de estructuras, la salida del plano al espacio, la construcción y montaje de la obra, con materiales que el cosmos va proveyendo. Y el tercero es el de activación de la muestra, que contiene una visión hermética, alquímica del mundo, “como es arriba, es abajo” (lo que se expresa en las estrellas, se expresa en la realidad de la tierra), “como es adentro, es afuera”, la ley de la naturaleza que vincula a todos los componentes que la habitan. Es así que más allá de los objetos, la muestra se presenta como un dispositivo oracular, abierto, donde el tiempo sin tiempo se activa junto a los espectadores y amigos invitados, músicos y místicos.

La creación en vínculo es en sí un proceso alquímico. El encuentro para estos dos artistas es un espejo de múltiples reflejos en ambas direcciones, donde fusión y síntesis hacen que las partes se transformen en algo nuevo y conjunto, al mismo tiempo que se enriquecen las individualidades.

Es así como funciona el caduceo, la varita mágica de Mercurio, ése es el secreto de su vibración. Dios de los viajantes y los ladrones, Mercurio articulaba vínculos, trasladaba la información de unos a otros, conectando niveles. Ésa es la línea que Apolo trazó para el joven Mercurio. Para que nuevas combinaciones se hagan presentes. Siendo el arte, tarea sagrada, una ofrenda a la vida.